miércoles, 8 de agosto de 2012

El misterio. El fiel secreto tuyo


Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar.
Antonio Machado

Si hasta aquí hemos llegado, si me has dicho
tantas veces que todo lo haces porque
es el amor aquello bien tatuado
en el ritmo de pies, caricias, noches...
es mi palabra contra tu verbo ancho
la sombra inquieta que me ha separado
de tu cariño siempre que es la luz.

Solo son tus dos muslos, tus tres llagas
en las uñas, tu vientre el lugar donde
se desprende el misterio de las cosas
sencillas. El misterio. El fiel secreto
tuyo que hoy percibo en el olor
de su coño, en su piel llena de vello
leve, en el mapa blanco que a partir
de vergüenza y vida recreaste
en un cuerpo, rompiendo estrechamente
los siglos de los siglos.

                                       Mucho ser
yo desde hace tantísimos momentos
y nunca imaginé que tú pensaste
toda esta anatomía del camino
mucho antes de ser yo mis mismos ojos.

lunes, 23 de julio de 2012

Vacaciones


Cuando llegué, mi madre había decidido dejar
de fumar: lo hizo porque decía que un fortuna iba a costar
a partir de ahora más de cinco euros.
Mi madre ha abandonado su vicio porque nos gobiernan unos hijos de puta,
y eso no está bien para nadie.

Ya echaba mucho de menos Alcobendas.

Cuando llegué, todo seguía igual:
mis vicios, mis poemas, mis amigos,
mis cosas, salvo el precio de la gaso
lina, que había subido. Todo seguía igual, pero
era todo también muy distinto.
En el agua del mar, mientras me bañaba
desnudo, había visto la inquietud
de la falta de límites, el origen de la falta de ser.
Había ido a buscar un momento de descanso
y había hallado el malestar del que busca algo que ya tiene.

Tal vez en el mismo centro de mis agobios
se encuentre el equilibrio acertado
que se llama reposo.

domingo, 8 de julio de 2012

Deleitosa


Disfruta ese aislamiento, hazlo por mí,
porque quiere salir esta curiosa
visión de estrellas a tu olor por una
noche juntos bebiendo, muy borrachos,
con la cabeza puesta en otra imaginación
que no es esta que tú quieres ni que yo quiero,
parte con parte, de talones tronan
do despacio en el círculo que nos hemos pintado,
manos que saben a neumáticos después de follar.
Ni con gafas de sol me quito todas
las fotos que aquí en Cáceres saldrán
mañana. Por ejemplo, el cauce gris
ha visto, y morirá de gusto, que
no soy capaz de soltarme de Madriz.




sábado, 23 de junio de 2012

rojo y ciudad derretida




20 de junio de 2012, Bukowski Club.

martes, 12 de junio de 2012

Más de lo mismo


Presiento que me falla el amor, que me faltan fuerzas,
que siempre estoy escribiendo la misma imagen verde
transcrita por los sueños del niño que aún sigo
siendo en las fotos del salón.

Por las noches me enjuago el resultado
diario con el tequila que sube y baja, baja
muy arriba -como tus piernas, la ceniza..-,
alto el techo, la noche tan abierta,
el ruido, el ruido, el susurro más tierno
que grita, alcanza a la hernia y la rompe.

Es un misterio esto de no imaginarse
nada, de divisar con la mano maravillosa
el color de los fantasmas fieles siempre
al ruido en el beso de los horóscopos.

domingo, 29 de abril de 2012

Lápices negros



si os asustan
los lápices sin punta
César Vallejo

Me doy cuenta, y se olvida el tiempo todo,
que estoy escribiendo mi biografía
en lápices negros, actos tremebundos
que colorean mi brazo con un tatuaje.
Voz repetida siempre en mi mente:
son sonidos, se expresan con las manos,
los ojos y los hilos entrecortados
que naufrago y admito, y nunca me convencen.
Y de pronto, viene la transición
entera: en su base está la amistad,
el sello de oro de una madre, nada
más alejado de las sábanas sudadas,
las encías rotas de los vasos
rotos, de las bebidas rotas, de días
que sueñan sus otoños y se reconocen
mentirosos.

Al borde a veces de la vida digo:
qué hago. Si son mis cuitas semillas
en el campo, ¿qué hará el que tiene un árbol
colgando de la espalda? Yo, simple
mente yo, el que espera encontrar su día
en la otra mitad de la cama.

Lápices negros, lápices negros
con olor a quietud. Así resta
el mundo lo que adquiere una huella
en todos los lentos, fijos, pero
presentes testimonios diarios;
en el mundo vital de los olores...

domingo, 1 de abril de 2012

Chulo

Mi madre me recuerda, muy de vez

en cuando, que su padre, mi abuelo,

días antes de morir quería

encargar dos trajes a un sastre: uno

para él y otro para mí. Un traje para

un niño de tres años.


Muy de vez

en cuando, le recuerdo a ella que hay días

en los que mi abuelo es mi copiloto:

yo le suelo ofrecer algún cigarro

y él, mientras sintoniza Radio Olé,

me dice: chulo, cuida de tu madre,

que se merece todo lo bueno de este mundo.


Algunas veces, muy de vez en cuando,

ella piensa, y lo sé, que, por mucho

que nos duela la vida, ella nunca ha dejado

de ser la niña tierna de su padre.



Alterae res

Vídeo realizado por Alma Prieto